Martes, 25 de Enero de 2011 14:01
El modelo económico vigente considera que todas las personas que participan del mundo del trabajo están en las mismas condiciones, es decir, la gente es libre, vive en igualdad de condiciones y realiza opciones laborales, y de compra y de venta que le son benéficas. Esto es un supuesto. Así, una vez más, quien parta de este supuesto equivocado llegará, inevitablemente, a conclusiones equivocadas.
Claro está que los efectos de la expansión de la economía mundial y la internacionalización de las economías nacionales son diferenciados y las modificaciones del proceso productivo y del mercado de trabajo no tienen las mismas consecuencias para hombres y mujeres en el país, así como en las diferentes categorías de trabajadores y trabajadoras en la ciudad y en el campo.
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