El sistema tributario chileno es profundamente regresivo. Ello no se modifica, sino que alcanza expresiones aún más indignantes, porque en los primeros nueve meses del año, de acuerdo a antecedentes oficiales la recaudación de impuestos a la renta haya pasado a constituir en 45,3% del total, mientras que lo percibido por el IVA porcentualmente disminuyó a 41,4%. Es una relación que se produce por primera vez en 18 años. La explicación del cambio reside en la tributación de los consorcios privados cupríferos en un importante porcentaje por las gigantescas utilidades que se llevan del país. En las informaciones que se entregan públicamente habitualmente se destacan los impuestos que cancelan y no las remesas de utilidades las cuales constituyen un atentado muy grave para el país. Son recursos que se extraen de la economía nacional.
















